Taichi Chuan


El Taichi Chuan
(tàijí quán) es un arte marcial de las denominadas “internas”.
Esto no significa entrenar desde la imaginación ni nada parecido, sino que se presta una especial atención a la propiocepción y otras sensaciones propias como referencia respecto a lo que ocurre en el exterior.

Marcial no significa que vayamos a buscar el conflicto. Lejos de eso, la base filosófica del Taichi busca disolver la diferencia entre el “tú” y el “yo” y hacer consciente que las partes enfrentadas funcionan como un único sistema de fuerzas a equilibrar. Es decir, se busca disolver el conflicto. Esto se aplica desde el cuerpo, y se filtra a la mente -otra frontera convencional a disolver- influyendo en cada faceta de la vida.

"Diagrama del Último Supremo", de Zhang Zhuang, s. XVIIEl taijitu (???) aparece por primera vez en el contexto taoísta a principio de la Dinastía Song, pero antes de ello, el concepto de yin y yang (??) existían ya, simbolizados por un tigre y un dragón. El diagrama representa el juego constante e interdependiente de fuerzas opuestas y complementarias en la unidad del Tao (?).Según el esquema taoísta, la estructura de la realidad y la dualidad de los fenómenos son generadas por la interacción entre estas fuerzas opuestas. Según la física moderna, también.
“Diagrama del Último Supremo”, de Zhang Zhuang, s. XVII.
El taijitu  aparece por primera vez en el contexto taoísta a principio de la Dinastía Song, pero antes de ello, los conceptos de yin y yang existían ya, simbolizados por un tigre y un dragón. El diagrama representa el juego constante e interdependiente de fuerzas opuestas y complementarias (taiji) en la unidad del Tao.
Según el esquema taoísta, la estructura de la realidad y la dualidad de los fenómenos son generadas por la interacción entre fuerzas opuestas. Según la física moderna, también.

En taijiquan buscamos ser dueños del espacio que ocupamos, y al mismo tiempo poder deslizarnos sin chocar con nada. Interacción fluida, equilibrada y suave: por eso mismo se llama así: “boxeo del taiji”.

En nuestro cuerpo, la sensación de energía se ha de corresponder con la estructura, para conseguir esas cosas mágicas que parecen saltarse la física y son solo un buen uso sutil de la misma. Esto queda muy claro en el Método Práctico de Jong Hungsheng. Otros estilos y escuelas tradicionales tienen un sistema de transmisión más lírico, como corresponde a su cultura y lenguaje. En cualquier caso, si queremos hacer un trabajo que funcione, nuestro “campo energético” no puede ser algo imaginario, y de hecho sólo puede manifestarse en la interacción real.

En Shuilian Dong buscamos un buen equilibrio entre las diferentes concepciones culturales del Taichi Chuan, prestando atención a los conceptos clásicos tanto como a los modernos conocimientos de física, anatomía y fisiología.
Para no perderse imaginando se practica tui shou, un trabajo en pareja, no competitivo ni mucho menos agresivo, que nos permite comprobar si de verdad puedes jugar con las fuerzas sin dureza, neutralizar sin chocar. Manejar el conflicto, disolverlo, en lugar de rehuírlo.

En “Arte Marcial”, arte implica trabajo, constancia, dedicación, compromiso… En último término la búsqueda de una expresión libre y propia. Incluso cortar jamón puede ser un arte, como cualquier habilidad a la que dediquemos la atención y el tiempo suficiente (este es el significado de Kung Fu). Pero las artes marciales como escuela de vida contemplan aplicaciones en cada aspecto de la existencia.

Zhu Ming III

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